Entramos al Vicente Calderón; Yo, Pat, nuestras hermanas y sus amigas. Tenemos entrada Rock Me, por lo que entramos antes y conseguimos ponernos en primera fila, en el sector C. Dejamos a nuestras hermanas y a sus amigas a un lado y nos ponemos a hablar cuando vienen un grupo de chicas y se ponen a nuestro lado.
-¡Hola! -Dice una de ellas, de pelo moreno y liso- Mi nombre es Sandra.
-Hola -le contesta mi amiga Pat- Yo soy Patricia, pero todos me llaman Pat, y ella es mi mejor amiga Joy -dice señalñalándome a mí, yo me limito a sonreír-
-Holaaaa, yo soy Elena, la hermana de Sandra -dice una chica de la misma altura que Sandra, y con un parecido razonable a ella- y ellas dos son Laura y Esther- señala a las dos chicas de más a la derecha. La primera es alta y tiene el pelo castaño brillante, con ojos marrones. Y la segunda, Esther, es de pelo rizado y ojos marrones.
-Habéis venido desde otra parte de España al concierto, ¿o sois de aquí? -Pregunta Sandra- por cierto, podéis llamarme Sandy.
-Somos de aquí, ¿y vosotras? -Pregunto yo-
-También vivimos aquí en Madrid -dice Laura-
-Nosotras sólo hemos venido a acompañar a nuestras hermanas. Pero no somos fans de ellos -les digo yo-
-¿NOOO? -Dice Esther, sorprendida- pues estoy segura de que después del concierto os acabarán gustando.
La última frase de Esther es la que oigo antes de que se apagan las luces y millones gritos inundan el Vicente Calderón. Muchas luces comienzan a salir de los focos y comienza a salir humo de las tipicas máquinas esas que ponen en los conciertos. Todo se apaga. Me inquieto. Pienso que en cualquier momento el chico con el que me encontrado antes estará ahí, en el escenario.
-HOOLA ESPAÑA- dice una voz. Cuatro chicos acaban de salir de detrás del escenario. Los mismos chicos que Pat me ha enseñado antes, en la foto de su móvil. Cada uno se coloca en su posición.
"No". Es la única palabra que viene a mi mente. "No puede ser", dice ahora mi mente.
Se ha puesto en frente mía. Está ahí, seguro que me está viendo. Inento esconderme un poco detrás de Pat.
-Eres gafe -me grita Pat, para que la pueda oír- míralo, está ahí. Estoy segura de que te va a ver. Míralo por el lado bueno, a lo mejor se enamora de ti o algo, y vivís felices para siempre.
Le doy un codazo.
-Eso no puede ser -le digo yo- porque yo nunca me enamoraría de un idiota como ese.
-Ya veremos -se ríe-
Yo intento quejarme, pero ya han empezado a tocar la primera canción, así qué suspiro y me limito a disfrutar del concierto.
Al cabo de un rato me doy cuenta de que son geniales tocando y cantando. Ya no maldigo a mi madre por haberme obligado a ir. Me doy cuenta de que el chico con que que me había encontrado antes, toca la guitarra de una forma brutal. "Es genial" pienso.
Yo no quiero, pero me pica la curiosidad así que me giro a un lado y le pregunto a Laura el nombre del chico del pelo rojo.
-Michael -dice- Michael Clifford.
"Michael", repite mi cabeza.
Su nombre no para de retumbar en mi cabeza en todo momento. Subo la vista un momento. Me está mirando, él está ahí, mirándome, parado. Desvía un momento la mirada, parece sorprendido. Vuelve a posar la vista en mí, y me sonrié.
Me da un vuelco el corazón. "Su sonrisa es perfecta" me dice mi cabeza "y lo sabes".
Terminan de tocar y veo que Michael se acerca al borde del escenario. Llama uno de los guardias de seguridad, le da una cosa en la mano y le susurra algo al oído. El guardia se acerca a mí y me lo da, todas se quedan perplejas. Miro mi mano para comprobar lo que es, es una púa.
Es su púa.

No hay comentarios:
Publicar un comentario