jueves, 1 de mayo de 2014

CHAPTER 4. "I like him? He likes me? Fog".



Acabamos de salir del concierto, y vamos de camino a casa. Pat, nuestras hermanas y las chicas que se encontraban a nuestro lado en el concierto. Ruth y sus amigas me han estado dando todo el rato la vara con lo de que Michael me ha dado su púa. Mi hermana me ha estado diciendo desde que salimos que le diese la púa, y yo me he negado.

Veo que Laura se acerca a mi lado.

-¿Por qué no le quieres dar la púa a tu hermana? ¿No decías qué a ti no te gustaban? –Me pregunta-

-Es sólo que me gusta hacerla rabiar. –Contesto yo. Por una parte, es por eso. Pero mayoritariamente, es… Porque es para mí, es la púa de Michael y él… Me la ha dado a mí. Es mía y la quiero.

-¿A qué al final te ha gustado en concierto, Joy? –Me pregunta Esther, que está más atrás, con las demás chicas-

-Ha estado muy bien. ´-Le respondo. Porque es la verdad, es lo que pienso. Esos chicos tienen mucho talento, y yo nunca he sabido apreciarlo. He pasado mucho tiempo insultándolos y ni siquiera me he molestado en escuchar algunas canciones o ver algunos vídeos suyos.

-Sabía que te iban a acabar gustando –me dice- y también sus teloneros.

Yo sólo sonrío. No una sonrisa de “sí, me ha gustado el concierto”, si no más bien una sonrisa de esas tontas, que salen sin más.

-EEEEEEEEEH –grita Pat. Se acerca corriendo a mí y me lleva corriendo un poco más delante, para que las demás no escuchen, supongo- yo conozco esa sonrisa.

-¿Qué sonrisa? ¿De qué hablas? –Intento disimular-

-Pues esta –sonríe y pone cara de tonta y los ojos en blanco, mirando al cielo- ¡te gusta un chico!

-No me gusta ningún chico.

-Sí.

-No.

-Además, me hago una idea de quién es.

-No puedes saberlo, no puedes entrar en mi cabeza.

-¡AJÁ! Así que hay un chico en tu cabeza.

-¡QUÉ YO NO HE DICHO ESO!

-Lo acabas de decir. Indirectamente, pero lo has dicho.

-UUUUUUUY, cállate ya. Que no me gusta ningún chico y punto.

-¡Oye, vosotras! –Grita Elena- nosotras nos vamos por aquí, ¡tenemos qué quedar un día!

-Claro, adioooos –contesta Pat-

-Hasta otro día chicas –digo yo-

Seguimos andando y llegamos a mi casa. Pat y su hermana, Avril viven un poco más para arriba.

-¿Salimos mañana a algún lado? –Me dice Pat- yyyyyyy, ya sabes, me hablas de eso. –Pone énfasis en la última palabra para que sepa de qué me está hablando. Del chico que, según ella, me gusta. Y probablemente lo ha dicho así para que no se entere Ruth.

-Sí, quedamos, yo te llamo. Pero no te hablaré de eso. –Le contesto, poniendo de nuevo énfasis en la palabra. Ella se ríe- hasta mañana.

Entro a casa después de Ruth. Mamá y papá están en la cocina. Papá está terminando unas cuentas de su trabajo, supongo, y mamá está bebiendo un café mientras lee un libro. Ruth comienza a contarles emocionada con todo detalle cómo ha sido el concierto.

-Yo me voy a dormir, buenas noches, os quiero.

-¿No vas a tomarte nada antes de dormir, hija?

-No tengo ganas.


Subo a mi habitación a coger mi pijama. Hoy ha sido un día muy largo, han pasado muchas cosas. Entro al baño y me quito la ropa. Me pongo un pijama ajustado de color rojo; pantalón corto y camiseta de tirantes finos. Me desmaquillo, me lavo un poco la cara, me cepillo el pelo y me quedo mirándome unos minutos al espejo.

“¿A quién le iba a gustar una chica cómo tú?” Me dice mi mente. “Mírate, no eres guapa. No tienes nada de especial”.

Agito un poco la cabeza para librarme de esos pensamientos. Me voy a mi cuarto, cierro la ventana y me meto en la cama. Me quedo mirando un rato al techo hasta que comienzan a pesarme los párpados, y me quedo dormida.

Me despierto con la potente luz del sol colándose por las rendijas de mi ventana. Extiendo la mano para alcanzar mi móvil que está en la mesita de noche. Tengo un mensaje de WhatsApp de Pat.


<<Pat: Te acuerdas de las chicas qué estaban ayer en el concierto? Pues nos han invitado esta noche a que vayamos a una fiesta, es en una de las discotecas de Fuenlabrada, no es muy conocida, vamos? Nos lleva Ana otra amiga suya que no estuvo ayer en el concierto, pero dicen que es muy maja.>>

Una fiesta. Perfecto. Es lo que necesito, para distraerme un poco y pasarlo bien. Además de que las chicas de anoche me cayeron muy bien.

<<Yo: Vaaale, dónde quedamos?>>

Me levanto de la cama y me acerco a abrir la ventana esperando que entre un poco de aire fresco. Pero es imposible, hace un calor impresionante. Salgo de mi habitación y bajo a la cocina. Mi madre está haciendo zumo natural para desayunar. Yo me siento en la silla de siempre.

-Buenos días mamá.

-Buenos días, he hecho zumo –me pone un vaso de zumo con el escudo del Real Madrid, porque sabe que es el vaso que más me gusta. Yo me lo empiezo a tomar y miro otra vez el WhatsApp, Pat me ha contestado.

<<Pat: Bien! Vente después de cenar a mi casa, sobre las once. Hasta esta noche.>>

Le contesto con unos emoticonos y me pongo a ojear Twitter.

-Así qué ayer ligaste –dice mi madre de repente, lo que hace que me atragante con el zumo y tosa un poco-

-¿A qué te refieres? ¿Quién te ha dicho eso?

-Ruth nos dijo a tu padre y a mí que el chico ese, el que se cambia el pelo de color siempre, te dio su púa.

-¿Bueno y qué? Si a mí me da igual –Intento no ponerme roja y miro el móvil, sin darle importancia-

-Pues eso, que ligaste. Tu hermana me ha enseñado hoy una foto de él, con su novia.

-¿Qué novia? ¿Tiene novia?

-¿Pero a ti no te daba igual? –Dice mi madre, y se ríe-

Yo le doy un codazo e intento parecer enfadada pero la risa me sale sola. A veces mi madre es como mi mejor amiga. Nunca tengo miedo de contarle nada y cuando le cuento mis problemas ella siempre tiene la mejor solución.

-Pues sí, me da igual –cojo una manzana, subo a mi habitación-

Me pongo a leer Insurgente hasta la hora de comer, y después de comer subo de nuevo a mi habitación para ver qué me pongo para esta noche. Elijo ponerme una camiseta negra y una falda verde azulado que me compré hace poco.

Bajo al comedor a preguntarles a mis padres si me dejan salir esta noche rezando para que digan que sí.

-Está bien –contesta mi padre.- Nosotros también saldremos, y nos llevaremos a Ruth. Llegaremos tarde así qué llévate llaves.

-Vale, gracias papá –le doy un beso y subo de nuevo a mi habitación para arreglarme-

Me ducho, me peino y me dejo el pelo que llevo siempre. Un poco aburrido, pero no me apetece ni rizarlo, ni plancharlo. Me pongo la ropa que he escogido antes y unos tacones negros. Cojo un par de accesorios del joyero de mi madre, y ya estoy lista.






 

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