Unos golpes en mi ventana me despiertan. Me sobresalto y me
levanto corriendo.
Aún es de noche. Hay alguien en mi ventana.
-¿PERO QUÉ COÑO HACES TÚ AQUÍ? –Es lo único que me sale-
Me acerco corriendo a la ventana.
-ESTÁS LOCO MICHAEL, TE VAS A CAER. ENTRA.
-Lo siento. –Me hace un puchero, mientras que de un salto
entra a mi cuarto-
-¿Me puedes explicar qué mierdas haces en mi casa, a mitad
de la madrugada, cómo has sabido dónde vivo y por qué has venido cuando casi ni
nos conocemos? ¡ERES IDIOTA Y ESTÁS LOCO!
-Ay, que lo siento.
-ERES UN IMBÉCIL.
-Bueno, cálmate, ¿no? En realidad es tu culpa que esté aquí,
porque has dicho que no vendrías mañana a la playa, y he venido convencerte.
Respiro hondo.
-No voy a ir.
-Por favor Joy.
-Que no.
-Tú lo has querido.
Intento decir algo, pero ya es tarde. Michael me ha empezado
a hacer cosquillas en la barriga.
-¡MICHAEL, PARA! –Digo mientras me caigo a la cama,
intentando parecer seria, pero sin poder aguantar la risa-
Me coge de los brazos y los pone contra la cama, de manera
que no los pueda mover.
-Di que vendrás y pararé.
¡NO VOY A IR! –Replico yo- Idiota.
Él arruga el entrecejo, y se queda unos segundos pensativo.
-Vale. –Me deja levantarme.- Pero quiero que vengas.
-¿Por qué?
-Porque nos lo vamos a pasar muy bien… -Dice- Por favor,
ven. –Añade-
-Vale.
-¿Vale? -Pregunta él,
sonriendo-
-Vale. –Le digo yo-
-Vale. –Dice de nuevo-
-¡Para de decir vale!
-Vale. –Se ríe-
-Eres idiota. –Me río- Ahora… ¿Te puedes ir de mi habitación
para que pueda dormir?
Se vuelve a reír.
-Buenas noches.
Y, dicho esto, sale otra vez por la ventana, yo me acerco
para comprobar que ha caído bien. Está mirando hacia arriba, se despide con la
mano, y se sube a una furgoneta. Se va tan normal, como si colarse en la casa
de una chica, por la ventana, a la que casi no conoce y a estas horas de la
madrugada fuese lo más normal del mundo.
Yo me vuelvo a mi cama. Mi cuerpo ha estado acelerado todo
el rato.
Y es porque él ha estado aquí, cerca de mí.

No hay comentarios:
Publicar un comentario