sábado, 24 de mayo de 2014

CHAPTER 6. He's cute, so cute.



Unos golpes en mi ventana me despiertan. Me sobresalto y me levanto corriendo.

Aún es de noche. Hay alguien en mi ventana.

-¿PERO QUÉ COÑO HACES TÚ AQUÍ? –Es lo único que me sale-

Me acerco corriendo a la ventana.

-ESTÁS LOCO MICHAEL, TE VAS A CAER. ENTRA.

-Lo siento. –Me hace un puchero, mientras que de un salto entra a mi cuarto-

-¿Me puedes explicar qué mierdas haces en mi casa, a mitad de la madrugada, cómo has sabido dónde vivo y por qué has venido cuando casi ni nos conocemos? ¡ERES IDIOTA Y ESTÁS LOCO!

-Ay, que lo siento.

-ERES UN IMBÉCIL.

-Bueno, cálmate, ¿no? En realidad es tu culpa que esté aquí, porque has dicho que no vendrías mañana a la playa, y he venido convencerte.

Respiro hondo.

-No voy a ir.

-Por favor Joy.

-Que no.

-Tú lo has querido.

Intento decir algo, pero ya es tarde. Michael me ha empezado a hacer cosquillas en la barriga.

-¡MICHAEL, PARA! –Digo mientras me caigo a la cama, intentando parecer seria, pero sin poder aguantar la risa-

Me coge de los brazos y los pone contra la cama, de manera que no los pueda mover.

-Di que vendrás y pararé.

¡NO VOY A IR! –Replico yo- Idiota.

Él arruga el entrecejo, y se queda unos segundos pensativo.

-Vale. –Me deja levantarme.- Pero quiero que vengas.

-¿Por qué?

-Porque nos lo vamos a pasar muy bien… -Dice- Por favor, ven. –Añade-

-Vale.

-¿Vale?  -Pregunta él, sonriendo-

-Vale. –Le digo yo-

-Vale. –Dice de nuevo-

-¡Para de decir vale!

-Vale. –Se ríe-

-Eres idiota. –Me río- Ahora… ¿Te puedes ir de mi habitación para que pueda dormir?

Se vuelve a reír.

-Buenas noches.

Y, dicho esto, sale otra vez por la ventana, yo me acerco para comprobar que ha caído bien. Está mirando hacia arriba, se despide con la mano, y se sube a una furgoneta. Se va tan normal, como si colarse en la casa de una chica, por la ventana, a la que casi no conoce y a estas horas de la madrugada fuese lo más normal del mundo.

Yo me vuelvo a mi cama. Mi cuerpo ha estado acelerado todo el rato.

Y es porque él ha estado aquí, cerca de mí.









sábado, 10 de mayo de 2014

CHAPTER 5. "Hello again."



Ya vamos en el coche de Ana camino de Fuenlabrada. Ana es una chica de pelo castaño y ojos marrones, muy guapa. Lleva puesto un vestido negro, sencillo. Pat, lleva una camisa blanca y una falda azul marino. Laura y Esther, que son mejores amigas, llevan puestos unos vestidos a juego de flores. Elena lleva un vestido con un lazo y una falda con lunares y Sandra una camiseta de corpiño con una falda de vuelo roja.






Entramos al local, que está muy lleno.

-Pat, ¿no habías dicho que no era muy conocido? –Le pregunto a Pat-

-Sí, eso pensaba. No lo entiendo. Le he preguntado esta mañana a mi primo que estuvo el fin de semana pasado, y me dijo que no solía haber mucha gente.

-CHICAS –grita Laura, histérica- CHICAS MIRAR ALLÍ.

Me giro, para ver de qué se trata lo que ha puesto a Laura así.

Lo primero que me encuentro es con su sonrisa.

Es él, es Michael, está hablando con una chica. Se ha percatado de mi presencia. Viene hacia aquí.

“No no no no no” dice mi mente.

Joy, está viniendo hacia aquí. –Me dice Pat-

Me voy –digo- a la terraza. –Y antes de que las chicas puedan decir nada, corro hacia las escaleras-

Subo al piso más alto y abro una puerta blanca que da a la terraza, hay algunas personas en la parte de delante, así qué me voy a la parte de detrás, que no hay nadie.

Es verano, pero hace un poco de fresco. Me acerco al borde, pero me alejo rápidamente. Me dan miedo las alturas. Ha sido muy inteligente por mi parte subir al piso más alto.

-¿Miedo a las alturas? –Pregunta alguien, detrás de mí. Me giro para comprobar quién es, aunque reconozco su voz. Es Michael.-

-Me has seguido. –Le digo-

-Efectivamente.

-Quiero estar sola.

Hace caso omiso de lo que le he dicho y se acerca al borde. Se queda unos segundos contemplando las vistas.

-Ven, acércate. –Me dice-

-Tengo vértigo.

-Tranquila.

Se acerca hacia a mí, me coge de la mano y me lleva otra vez al borde. Me tapo los ojos con las manos, pero él me las quita de la cara y las vuelve a bajar.

-No te preocupes por la altura. Sólo mira lo que tienes en frente. ¿No es precioso? –Me dice, con esa sonrisa capaz de crear mil sentimientos en mi interior-

-Eres muy cursi. –Le digo-

-Sólo cuando estoy contigo.

-Casi no has estado conmigo.

-Pero lo estaré.

Se acerca un poco más a mí, se me queda mirando a los ojos. Yo también me quedo mirando sus ojos. Nunca había visto unos ojos así, son hipnotizantes, son únicos, son preciosos. En ese momento me llaman al móvil. Es Pat.

-¿Joy? ¿Sigues arriba? He visto subir a Michael. ¡Tía están aquí todos! ¿Vienes? Es increíble. Estamos… Estamos hablando con ellos. No puede ser. Son todos geniales. ¿Me estás escuchando?

-Sí, sí… Ya bajo. –Cuelgo-

-Son mis amigas, quieren que baje ya.

-Voy contigo. –Me dice Michael-

-¿Por qué?

-¿Por qué eres tan cargante?

-No lo soy.

-Sí que lo eres. Pero en verdad, en tu interior, cuando te da la luz, eres adorable. –Me dice él, con las palabras más sinceras del mundo-

“Joy para” me dice mi mente. “Él no es tu tipo. No dejes que te enamore. Son palabras falsas, seguro que se las dice a todas las chicas”.

“Pero ya es tarde” pienso yo.

-Vamos a bajar.

Yo voy delante seguida de Michael, la discoteca se ha llenado aún más de lo que estaba cuando hemos llegado nosotras.

-¡Hey chicos! –Pat, nos llama desde una esquina de la discoteca, está con las chicas, los chicos de One Direction y el resto de 5SOS-

Nos acercamos y vienen todos a saludarme.

-¡Hola! –Me dice un chico castaño, de ojos verdes- yo soy Louis. ¿Tú también vas a venir mañana a la playa?

-¿La playa? –Pregunto, confusa-

-Siii. –dice Elena, mientras se acerca- Los chicos nos han invitado mañana a todas a la playa.

-Ya te quiero ver en bikini- le dice Louis a Elena. Ella le pega un codazo-

-Eres idiota Louis.

-No quiero ir. –Digo-

-Te obligo. –Laura se mete en la conversación- Tienes que venir. Nos lo vamos a pasar genial.

-No y ya está.

-Por favor. –Dice Michael, que ha estado todo el rato a mi lado-

-¿Qué pasa aquí? –Dice un chico castaño, de piel oscura. Es el que toca el bajo, lo recuerdo del concierto-

-Calum, que esta chica no quiere venir mañana a la playa. –Le contesta Louis-

-¿Qué? ¿Por qué no? Si somos geniales y adorables. –Dice mientras se ríe-

-Eeeeeeh, baja los humos Cal. –Dice una chica muy guapa, a la que no conozco-

-Hola, yo soy Lucía, la novia de Calum, encantada. –Me dice. Parece una chica muy alegre-

-Hola. –Le digo con una sonrisa-

El rato se pasa volando, los chicos son todos muy divertidos y nos lo estamos pasando genial.

-Chicas me ha llamado mi madre, ya nos tenemos que ir. –Dice Ana-

“-Ven mañana, por favor.”

Es lo último que me dice Michael antes de salir por la puerta.




jueves, 1 de mayo de 2014

CHAPTER 4. "I like him? He likes me? Fog".



Acabamos de salir del concierto, y vamos de camino a casa. Pat, nuestras hermanas y las chicas que se encontraban a nuestro lado en el concierto. Ruth y sus amigas me han estado dando todo el rato la vara con lo de que Michael me ha dado su púa. Mi hermana me ha estado diciendo desde que salimos que le diese la púa, y yo me he negado.

Veo que Laura se acerca a mi lado.

-¿Por qué no le quieres dar la púa a tu hermana? ¿No decías qué a ti no te gustaban? –Me pregunta-

-Es sólo que me gusta hacerla rabiar. –Contesto yo. Por una parte, es por eso. Pero mayoritariamente, es… Porque es para mí, es la púa de Michael y él… Me la ha dado a mí. Es mía y la quiero.

-¿A qué al final te ha gustado en concierto, Joy? –Me pregunta Esther, que está más atrás, con las demás chicas-

-Ha estado muy bien. ´-Le respondo. Porque es la verdad, es lo que pienso. Esos chicos tienen mucho talento, y yo nunca he sabido apreciarlo. He pasado mucho tiempo insultándolos y ni siquiera me he molestado en escuchar algunas canciones o ver algunos vídeos suyos.

-Sabía que te iban a acabar gustando –me dice- y también sus teloneros.

Yo sólo sonrío. No una sonrisa de “sí, me ha gustado el concierto”, si no más bien una sonrisa de esas tontas, que salen sin más.

-EEEEEEEEEH –grita Pat. Se acerca corriendo a mí y me lleva corriendo un poco más delante, para que las demás no escuchen, supongo- yo conozco esa sonrisa.

-¿Qué sonrisa? ¿De qué hablas? –Intento disimular-

-Pues esta –sonríe y pone cara de tonta y los ojos en blanco, mirando al cielo- ¡te gusta un chico!

-No me gusta ningún chico.

-Sí.

-No.

-Además, me hago una idea de quién es.

-No puedes saberlo, no puedes entrar en mi cabeza.

-¡AJÁ! Así que hay un chico en tu cabeza.

-¡QUÉ YO NO HE DICHO ESO!

-Lo acabas de decir. Indirectamente, pero lo has dicho.

-UUUUUUUY, cállate ya. Que no me gusta ningún chico y punto.

-¡Oye, vosotras! –Grita Elena- nosotras nos vamos por aquí, ¡tenemos qué quedar un día!

-Claro, adioooos –contesta Pat-

-Hasta otro día chicas –digo yo-

Seguimos andando y llegamos a mi casa. Pat y su hermana, Avril viven un poco más para arriba.

-¿Salimos mañana a algún lado? –Me dice Pat- yyyyyyy, ya sabes, me hablas de eso. –Pone énfasis en la última palabra para que sepa de qué me está hablando. Del chico que, según ella, me gusta. Y probablemente lo ha dicho así para que no se entere Ruth.

-Sí, quedamos, yo te llamo. Pero no te hablaré de eso. –Le contesto, poniendo de nuevo énfasis en la palabra. Ella se ríe- hasta mañana.

Entro a casa después de Ruth. Mamá y papá están en la cocina. Papá está terminando unas cuentas de su trabajo, supongo, y mamá está bebiendo un café mientras lee un libro. Ruth comienza a contarles emocionada con todo detalle cómo ha sido el concierto.

-Yo me voy a dormir, buenas noches, os quiero.

-¿No vas a tomarte nada antes de dormir, hija?

-No tengo ganas.


Subo a mi habitación a coger mi pijama. Hoy ha sido un día muy largo, han pasado muchas cosas. Entro al baño y me quito la ropa. Me pongo un pijama ajustado de color rojo; pantalón corto y camiseta de tirantes finos. Me desmaquillo, me lavo un poco la cara, me cepillo el pelo y me quedo mirándome unos minutos al espejo.

“¿A quién le iba a gustar una chica cómo tú?” Me dice mi mente. “Mírate, no eres guapa. No tienes nada de especial”.

Agito un poco la cabeza para librarme de esos pensamientos. Me voy a mi cuarto, cierro la ventana y me meto en la cama. Me quedo mirando un rato al techo hasta que comienzan a pesarme los párpados, y me quedo dormida.

Me despierto con la potente luz del sol colándose por las rendijas de mi ventana. Extiendo la mano para alcanzar mi móvil que está en la mesita de noche. Tengo un mensaje de WhatsApp de Pat.


<<Pat: Te acuerdas de las chicas qué estaban ayer en el concierto? Pues nos han invitado esta noche a que vayamos a una fiesta, es en una de las discotecas de Fuenlabrada, no es muy conocida, vamos? Nos lleva Ana otra amiga suya que no estuvo ayer en el concierto, pero dicen que es muy maja.>>

Una fiesta. Perfecto. Es lo que necesito, para distraerme un poco y pasarlo bien. Además de que las chicas de anoche me cayeron muy bien.

<<Yo: Vaaale, dónde quedamos?>>

Me levanto de la cama y me acerco a abrir la ventana esperando que entre un poco de aire fresco. Pero es imposible, hace un calor impresionante. Salgo de mi habitación y bajo a la cocina. Mi madre está haciendo zumo natural para desayunar. Yo me siento en la silla de siempre.

-Buenos días mamá.

-Buenos días, he hecho zumo –me pone un vaso de zumo con el escudo del Real Madrid, porque sabe que es el vaso que más me gusta. Yo me lo empiezo a tomar y miro otra vez el WhatsApp, Pat me ha contestado.

<<Pat: Bien! Vente después de cenar a mi casa, sobre las once. Hasta esta noche.>>

Le contesto con unos emoticonos y me pongo a ojear Twitter.

-Así qué ayer ligaste –dice mi madre de repente, lo que hace que me atragante con el zumo y tosa un poco-

-¿A qué te refieres? ¿Quién te ha dicho eso?

-Ruth nos dijo a tu padre y a mí que el chico ese, el que se cambia el pelo de color siempre, te dio su púa.

-¿Bueno y qué? Si a mí me da igual –Intento no ponerme roja y miro el móvil, sin darle importancia-

-Pues eso, que ligaste. Tu hermana me ha enseñado hoy una foto de él, con su novia.

-¿Qué novia? ¿Tiene novia?

-¿Pero a ti no te daba igual? –Dice mi madre, y se ríe-

Yo le doy un codazo e intento parecer enfadada pero la risa me sale sola. A veces mi madre es como mi mejor amiga. Nunca tengo miedo de contarle nada y cuando le cuento mis problemas ella siempre tiene la mejor solución.

-Pues sí, me da igual –cojo una manzana, subo a mi habitación-

Me pongo a leer Insurgente hasta la hora de comer, y después de comer subo de nuevo a mi habitación para ver qué me pongo para esta noche. Elijo ponerme una camiseta negra y una falda verde azulado que me compré hace poco.

Bajo al comedor a preguntarles a mis padres si me dejan salir esta noche rezando para que digan que sí.

-Está bien –contesta mi padre.- Nosotros también saldremos, y nos llevaremos a Ruth. Llegaremos tarde así qué llévate llaves.

-Vale, gracias papá –le doy un beso y subo de nuevo a mi habitación para arreglarme-

Me ducho, me peino y me dejo el pelo que llevo siempre. Un poco aburrido, pero no me apetece ni rizarlo, ni plancharlo. Me pongo la ropa que he escogido antes y unos tacones negros. Cojo un par de accesorios del joyero de mi madre, y ya estoy lista.